Del síntoma a la causa
La patología de la construcción es la disciplina que estudia los daños y defectos de los edificios: por qué aparecen, cómo evolucionan y cómo deben repararse. Es la base técnica sobre la que se sustentan muchas de mis intervenciones periciales, porque en la mayoría de controversias —con una aseguradora, con una constructora, entre vecinos— la discusión de fondo es siempre la misma: cuál es la causa real del daño.
Un diagnóstico riguroso exige distinguir, entre otros:
- Daños estructurales que comprometen resistencia o estabilidad, daños funcionales que afectan a la habitabilidad y daños estéticos.
- Defectos de proyecto, de ejecución, de materiales o derivados de un mantenimiento inadecuado.
- Procesos activos que siguen evolucionando y procesos estabilizados.
- Daños de origen súbito y accidental y procesos lentos y progresivos — una distinción decisiva cuando interviene una póliza de seguros.
Patologías que analizo habitualmente
Grietas, fisuras y movimientos
Asentamientos de cimentación, movimientos diferenciales, empujes, flechas excesivas, fallos de elementos estructurales o fisuración de acabados. El análisis del trazado, la geometría y la evolución de las lesiones permite identificar el mecanismo que las produce.
Humedades y filtraciones
Humedades de cubierta, de fachada, de capilaridad y de condensación; filtraciones por fallos de impermeabilización en cubiertas planas e inclinadas, terrazas, balcones y muros enterrados. Cada tipo tiene un origen, una solución y —cuando hay un seguro implicado— un tratamiento asegurador distinto.
Envolvente y acabados
Desprendimientos y fisuración de fachadas, fallos de anclaje de aplacados, patologías de cubiertas, carpinterías y cerramientos, y defectos de ejecución de acabados.
Para qué sirve el dictamen
El dictamen de patología responde a cuatro cuestiones: causa, alcance y gravedad, solución de reparación con su valoración y responsabilidad técnica del daño. Con esa base puede plantearse una reclamación al agente responsable, un siniestro ante la aseguradora que corresponda o la defensa frente a una reclamación recibida — y sostener la posición en juicio si es necesario.